Ya
me he bañado bien bañado. Ya hemos visto lo que se nos ha olvidado:
La batidora. Ni gazpachos ni nada parecido. También mis deportivas. Aquí en Valladolid las llamamos playeras (o playeros), pero no son para la playa. Y se me han olvidado mis pelotas. Las de aprender a hacer malabares, digo. Se las había robado a mi sobrino para aprender en agosto y ha sido en vano.
Hemos
ido a comprar. No batidoras, ni playeras, ni pelotas, sino comestibles y otras cosas del
estilo. El supermercado estaba hasta el cuello. Lleno a reventar. Hay
demasiada gente. Necesitamos una nueva plaga.
Me
he bañado decía. He visto un cangrejo y he cambiado de gafas. Mis
gafas de siempre empezaban a colar agua. Es una pena, porque son mis
gafas de siempre. Tengo otras, pero no son las mías. Hay que
aprender a coger cariño a los objetos. Así reduciríamos el
consumo. Al igual que un guerrero de la antigüedad cogía cariño a su espada, yo se lo cojo a mi teclado, mi ratón, mi monitor, mi silla, mi reloj, etc.

No hay comentarios:
Publicar un comentario