5.9.14

Primer día del resto de mi vida.

Primer día del resto de mi vida. He acabado la segunda relación más larga de mi vida. Salía con la mujer más maravillosa del mundo. Lo hemos dejado de mutuo acuerdo: Nos queríamos mucho, pero no nos lográbamos entender.

Me despertaba unas cosas que no me ha despertado jamás ninguna otra persona adulta: Me despertaba ternura. ¿Sabéis como ha de ser una persona adulta para despertarte ternura? Pues así era ella. De hecho, no sólo era así, sino que lo era mucho más, porque yo soy un cínico y odio un poco al mundo en general. Además, es la mujer más hermosa del mundo, de los pies a la cabeza. Sobre todo, sobre todo, tenía la nariz más hermosa del mundo.

Ella me ha enseñado muchas cosas: A disfrutar de los animales, especialmente de los perros. Y a disfrutar de las cosas materiales. A ser feliz con una galleta, con una almohada cómoda, con una mantita, etc. Además, su entorno era fabuloso. Eso no siempre pasa. He estado con otras chicas y alguna tenía una madre inaguantable, unos amigos impresentables o incluso disfrutaban de ambas virtudes. Ella tenía un entorno envidiable.

Podría hablar toda la vida de Ella, es mi tema preferido, es una obsesión. Obsesión, pero de verdad: No como cuando dices a alguien que se ha obsesionado, sino de verdad, de no poder pensar en otra cosa aunque quiera. Aunque lo tengo bastante controlado, gracias a... gracias a mi. Lo suyo me ha costado.

Ahora tengo que mentalizarme para estar solo. Estoy de vacaciones en mi paraiso, (es decir, que la gente sea feliz aunque no pida permiso) con mis padres y mi hermano. Hemos venido embutidos en un coche con miles de maletas. Hemos venido para un mes entero. Hemos estado a punto de quedarnos en la cuneta, porque hemos llegado con el depósito casi vacío a una gasolinera. Hemos llegado bien.

Soy el Capitán Medusa. El mundo es mejor con gente como yo, aunque suene vanidoso. Me he bajado a la playa y lo primero que he visto es un erizo roto a la altura del pie: O sea, más abajo del nivel del mar, pero donde cualquier incauto pueda pisarlo. He puesto una marca – una piedra larga de pie – y lo he llevado fuera en varios viajes con mi salabre. Mi salabre, para que la gente de interior lo sepa, es mi red atada a un palo. O sea: Como un cazamariposas con un palo gordo y resistente. Se llama Julieta, es el tercero de su clase. Antes vinieron Eva y Miranda, el primero también de madera, el segundo de fibra de vidrio. Demasiada tecnología, demasiado ligero. Me gusta sentir que lo llevo. Supongo que algo parecido le pasaría a un guerrero de la edad media si le dan un florete.

He venido dormido casi todo el viaje, pero ayer me quedé hasta las cinco adrede, para dormir durante el viaje. Me aguantó hasta entonces mi palo habitual. Lo llamo palo porque cuando alguien dice “que cada palo soporte su vela”, yo siempre pienso que él soporta la suya y la mía. Cada vez que tengo una crisis me voy a su casa – o vuelvo de su casa – y me aguanta depresiones y borracheras. Esta última vez me aguantó online, pero me aguantó igual. Jugamos al GTA Online y me dediqué a matar a un montón de gente aleatoriamente, sin que se lo esperasen. A matarles simplemente porque sí. Me aguantaron mis penas, pero ellos no me dan ninguna pena, no haber estado ahí, enfrente de mis balas.
Hemos hablado de casualidades. Todo son casualidades aunque no nos demos cuenta. Si conoces a una mujer en un bar, sales con ella, te casas y vives con ella 40 años deberías pensar “Qué casualidad que estuviéramos a la vez en este bar a esta hora.”. No te das cuenta de que es una casualidad porque no conoces a esa chica, pero es la mujer con la que vas a pasar 40 años.

Nuestra vida se forma en función a como interpretemos las coincidencias.

Escribo en un Acer Travelmate. Un tiempo me quejé de este ordenador porque me iba lento. Formateé y todo. Pero he de reconocer que, para la vida que le he dado, va cojonudo. Desde que formateé va genial y le he machacado como un hijoputa. Le he tenido horas y horas encendido, le he hecho hacer de todo, etc. Estoy muy contento con este portátil.

Me caigo de sueño. Aquí no hay cobertura. Vivo como en los 90. O como en los 80. O los 70. O de ahí para atrás. O no, considerando que estoy escribiendo en una máquina de escribir en la que puedo borrar, cambiar el estilo de letra etc.

Además hemos entregado a nuestros padres su regalo de 40 aniversario. No quería darles un vale, no quería darles una cutrada. Es un viaje y quizá no es gran cosa, pero es mejor que un “vale por un viaje” o algo así. Nos ha costado mucho dinero, considerando el que tenemos. Pero, considerando el dinero que tenemos, nos ha costado mucho se aplica a todo: Una entrada de cine, pipas, gominolas, un sello de peseta, etc.

Esperaba que investigaran un poco, pero íbamos con mi prima que les soltó “Que te han regalado un viaje a Lisboa, ya está” y fastidió la sorpresa.

Me caigo de sueño decía. Me voy a la cama.

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